Entendemos como necesario un abordaje de la
materia “Diseño de Accesorios” como especificidad desde el concepto de
colección. Y entendemos como tarea fundamental el planteo constante de nuevos interrogantes sobre la concepción de “accesorio”.
Como ejercicio original entender el proyecto como
proceso que tiene dos instancias fundamentales: plano abstracto – plano
concreto; y el objeto/ colección como respuesta sistematizada, como
ramificación de sentido y no como una mera serie industrial.
Es entre el plano de la ideas y el plano de lo
concreto, que el alumno debe sistematizar sus ideas, articular todas las
variables en función de un concepto, construyendo así su propio sistema
retórico.
Creemos e instamos al alumno a asumir una
postura de crítica constante. Entendiéndola como un gesto de concientización y
reposicionamiento permanente dentro de la cultura, en donde el alumno/
diseñador se sitúa para construir un sistema retórico propio, un lenguaje. Así
mismo, la libertad, la independencia y la identidad como campos de acción
inherentes al alumno e inescrutables a cualquier consigna académica o
institucional.
Desplegar el mapa del proceso proyectual bajo
la premisa de una tríada fundamental: cuerpo – espacio – objeto; y entender al
diseñador como un mediador (hacedor de ideas y proyectos) entre la aparición de
un problema y la respuesta al mismo. El diseñador como pieza fundamental que
articula e integra en un todo una respuesta sistematizada a un problema de diseño.
Asumimos los vínculos alumno-docente y
alumno-alumno en un rol mutuo con responsabilidad, humanidad, y respeto. El rol del taller será siempre situar al
alumno en esta realidad e incentivarlo a mantener un estado de actualización,
flujo intelectual e intercambio con otras disciplinas de manera constante, y
que permitan potenciar la capacidad para dar respuesta a un problema.
Consideramos la investigación, la permanente
actualización, junto a una visión crítica, analítica e integradora como una
herramienta más del hacer en el proceso proyectual.
Reflexionamos sobre un compromiso tanto del alumno, como del docente, en su rol como hacedor de objetos dentro de la Cultura y no dentro de un mero campo estilístico acotado, donde el “gusto” es cultural y doméstico, alejándose así de los parámetros objetables dentro de una institución académica.
Reflexionamos sobre un compromiso tanto del alumno, como del docente, en su rol como hacedor de objetos dentro de la Cultura y no dentro de un mero campo estilístico acotado, donde el “gusto” es cultural y doméstico, alejándose así de los parámetros objetables dentro de una institución académica.